PEQUEÑO ARTICUL0 SOBRE FELICIDAD
Un Día Lleno de Ejercicio y Felicidad
El sol apenas asomaba cuando mis pies ya tocaban el suelo con energía. Me puse las zapatillas, respiré profundo y salí a correr por el parque. El aire fresco de la mañana llenó mis pulmones mientras mis pasos marcaban un ritmo constante sobre el camino.
Después de correr, estiré los músculos bajo la sombra de los árboles. Sentí cómo el cuerpo se despertaba poco a poco, liviano y fuerte al mismo tiempo. En el gimnasio, cada repetición fue un pequeño triunfo, cada gota de sudor una señal de esfuerzo y vida.
Al mediodía, una comida sana y colorida repuso mis fuerzas. Por la tarde, una caminata tranquila con música y buenas ideas completó el día perfecto. Me dormí sonriendo: el cuerpo feliz, la mente en paz. El ejercicio no cansa el alma — la libera.

Victor Quesada
